La despedida de una mariposa

El día en que Camila Cárdenas murió, yacía en la camilla de una ambulancia, su cuerpo fatigado no pudo soportar más. La enfermedad para la que le recetaron acetaminofén y otros medicamentos para el dolor y la fiebre sin antes darse a la tarea de realizarle ni un solo examen en la Clínica Central de Turbo terminó por matarla solo tres días después de empezar a experimentar las dolencias. El 17 de diciembre de 2015, camino a la Clínica SERVIUCIS de Apartadó, su corazón dejó de latir y la vida se despidió de ella.
Eliécer Cárdenas, su padre, nos cuenta que ella parecía estar calmada, aun estando a las puertas de la muerte, pues incluso llegó a bromear sobre el hecho de poder fritar un huevo en sus piernas de lo caliente que las sentía; luego nos enteramos de que esto se debía a la coagulación de la sangre dentro de su cuerpo. Fueron seis visitas a la Clínica, mismas donde no lograron detectar esta situación a tiempo, puesto que los profesionales de la salud argumentaban que no era nada grave y que la incapacidad que demostró en una de sus visitas para caminar se debía a que su cuerpo estaba “somatizando el dolor”. Su madre, Silvia María Vélez, quien estuvo acompañándola durante todo ese proceso, tuvo que verla sufrir sin poder hacer nada, pues aunque ella no necesitaba estudios para saber que la vida de su hija corría peligro, no tenía el conocimiento para aliviarla ...Seguir leyendo

Según sus familiares, una atención médica adecuada era suficiente para que la vida de aquella chica de tan solo dieciocho años no se marchitara con la rapidez con la que lo hacen las flores. Lastimosamente, el desenlace de esta historia no era alentador, y Camila se convirtió en una prueba de lo que manifestó su padre: “El paciente ya no es un paciente, es un cliente”. Aparentemente la salud en Colombia es un negocio y el acetaminofén es la cura para todos nuestros males. Una vida más, una vida menos, ¿qué importa eso en un país con millones de habitantes?
La poca empatía mostrada por los profesionales es algo que hasta el día de hoy tiene sorprendidos e indignados a todos los allegados a Camila, razón por la cual convocaron a una marcha pacífica en enero del año posterior a su muerte, ya que lo que sucedió con ella fue, en palabras de su padre, “por negligencia y por algo que llamamos nosotros indolencia médica”. El color blanco y el símbolo de una mariposa azul desplegando sus alas hacia el cielo para dejar un cuerpo terrenal llenaron las calles de Turbo junto con la indignación y los gritos de protesta por la precoz muerte de esa joven que aún tenía mucho para aportar a la región, pero que desafortunadamente fue una víctima más de la deficiente atención médica que existe en Colombia.
Camila Cárdenas Vélez nació el 2 de julio de 1997, llegó como una bendición para sus padres que llevaban más de diez años casados y ya se habían resignado a ser una familia de dos. La alegre niña resultó ser muy inteligente y solidaria, además de tener un talento innato para la escritura, don que se fortaleció con las enseñanzas que recibió en la institución educativa Pilares del Saber y, más adelante, en la Universidad de Antioquia donde cursó dos semestres de Comunicación Social-Periodismo. En su corta vida logró dejar huella en mucha gente, tanto en su labor de comunicadora en formación como en su rol de ser humano, pues se caracterizaba por ser, como recuerda su padre, una persona que amaba compartir con sus amigos, cuidar de los animalitos y que además estaba llena de ilusiones y sueños propios de la juventud. Es por eso que a Camila aún le queda una vida, ya que como lo expresó su padre: “Una persona muere dos veces, cuando fallece y cuando la olvidan, y Camila no ha sido olvidada”. Leer menos

Una nueva estrella en el firmamento

Hay almas que resplandecen como estrellas fugaces, dejando un rastro incandescente en la memoria colectiva. Yenifer, como un astro de luz, iluminó con su paso los corazones de quienes tuvieron el privilegio de conocerla, dejando una estela imborrable en el firmamento de sus recuerdos. Zurisaida Palacios, quien fue una de sus amigas más cercanas de la universidad, la recuerda como una persona que vivía la vida con mucha energía y se la contagiaba a los demás. Ella brillaba con sus pestañas color azul turquesa y su personalidad en cada rincón que habitaba. Desde los pasillos de la universidad hasta las calles de su amado Turbo, su presencia irradiaba calidez y alegría. Su caminar por las calles de su municipio constantemente se veía interrumpido por las personas que la saludaban, demostrando su habilidad para hacer amigos. Aquellos quienes pudieron disfrutar de su compañía también sacan a relucir su gran capacidad intelectual, pues la recuerdan como una persona brillante que, incluso, como nos contó Jennifer Rodríguez, compañera y amiga de la universidad, llegó a ganarse una pasantía para unas prácticas muy importantes con la universidad en Bogotá. Además de eso, su madre, Beatriz Córdoba, también evoca la gran pasión que su hija algún día sintió por el hacer parte de la Universidad de Antioquia y del pregrado de Comunicación social-periodismo ...Seguir leyendo

El veinticuatro de mayo de 1991 nació aquella niña que deleitaba a todos sus allegados con su voz, pues ella era una estrella, y no solo por su luminosidad. Su vida estuvo llena de sonrisas y alegrías, puesto que, como nos contó su madre, a ella no le gustaba ver a la gente triste y se esforzaba por hacer sentir bien a los demás, incluso sus últimos momentos fueron alegres en compañía de su padrino y hermana mayor. Además, no solo su paso por la universidad fue exitoso, ya que, como relató doña Beatriz con orgullo, su hija fue la mejor bachiller de su promoción, a pesar de solo contar con 15 años de edad.
Para quienes tuvieron el privilegio de conocer a Yenifer María Chaverra Córdoba, describir quién fue ella en pocas palabras es una misión difícil, sin embargo, Jennifer Rodríguez la recuerda como una mujer brillante, amorosa, divertida, sincera, una persona que iluminaba cualquier lugar al que llegaba. Aunque su partida fue triste para aquellos que la querían, su legado sigue resplandeciendo en cada memoria de cada vida que rozó con su presencia. Leer menos

En nuestra memoria: un lugar para recordar a los que ya no están

Si quieres conocer un poco más acerca de quiénes fueron Camila Cárdenas y Yenifer Chaverra, escucha nuestro podcast:

En nuestra memoria

Dulce mariposa

Recuerdos de primavera

Rayito de luz

Destellos de alegría

"Aún vive en nuestros recuerdos"

Don Eliécer Cárdenas, padre de Camila Cárdenas, nos habla un poco acerca de su hija, evocando lo que fueron sus interes, pasiones, sueños, su paso por la universidad y los recuerdos más significativos que guarda de ella.